5.9.13

Sentirse vivo

Vengo de la azotea de mi casa. He subido a buscar la Luna, sólo me apetecía verla y soñar despierto durante unos minutos. Lo único que he encontrado ha sido un cielo enfermo de contaminación lumínica y una banda sonora a base de motores, sirenas y demás sonidos artificiales. Sin embargo, a pesar de estar rodeado de tanto desprecio a la Naturaleza, siempre hay algún resquicio de vida que me hace sonreír y sentirme bien. Entre los coches oigo cantar un grillo. Antes había muchos más, cuando aún quedaba huerta. Y ranas. Ahora cuando rara vez me sorprende el canto de una Lechuza, se me eriza la piel. En el cielo, a pesar del espeso manto de luz y contaminación, se dejan ver tímidamente algunas estrellas que luchan a miles de millones de kilómetros por hacer llegar su brillo hasta nosotros. Me siento vivo.

Si algo he aprendido últimamente es a disfrutar de cada momento, de cada sensación. A veces me olvido y cuando creo que algo no va bien, me paro a pensar en todos los rincones del planeta que me quedan por descubrir. Todos los lugares que me gustaría visitar. Los colores, los olores, la textura del tronco de un árbol. Cualquier detalle vale.

Tengo la suerte de disfrutar de mi vida. De mi gente. De los sitios a los que viajo. Hace no muchos días que he vuelto de un viaje que me ha dado mucho. Un viaje que me ha enseñado a apreciar cada pequeño detalle, cada pedalada. No es que me haya cambiado la vida, ya sentía estas cosas antes. Pero el sentimiento es mucho más fuerte ahora que no estoy allí y lo echo de menos.

Mañana me gustaría despertarme, abrir los ojos y ver el techo de mi tienda de campaña. Abrir la puerta y ver el río Nemunas, en Lituania, del que tan gratos recuerdos guardaré por mucho tiempo. Salir, pisar la hierba húmeda. Echo de menos levantarme cada mañana, desayunar y montarme en la bicicleta con la única preocupación de no tener nada de que preocuparme. Es extraño pero esa sensación lo es todo.

Sin embargo ahora vivo en una sociedad con otras reglas. Aquí hay "obligaciones" que hay que cumplir si quieres mantener tu sitio. En realidad no voy a sufrir por estar aquí. Llevo en mi interior todo lo que necesito para ser feliz, en forma de recuerdos y experiencias vividas. Cada día que dedicas a estudiar, a trabajar, da igual. Porque por cada instante del que he disfrutado plenamente este verano ha merecido la pena un año entero de vida programada.

No me quejo, la verdad. Ahora me toca estar aquí pero sé que en cuanto pueda saldré a ver mundo. Puede que vaya solo o acompañado por personas maravillosas, como siempre. Y disfrutaré de cada sensación. De las hojas amarillas de un roble desprendiéndose ante la llamada del otoño. Del canto de un petirrojo que llega a pasar el invierno con nosotros. Del olor a tierra mojada. De los insectos, las setas, la lluvia, las estrellas. Sentir el frío en la piel. Todo me hace sentirme vivo.

Río Nemunas, Lituania. 17/08/13

10.3.13

El mundo a pedaladas

Por las Salinas de San Pedro del Pinatar
Este fin de semana, animado por el buen tiempo, las ganas de bici y un sano espíritu competitivo, me atreví a cruzar el campo de Cartagena para ir de Murcia al Mar Menor en bicicleta. Empecé la aventura en compañía de un amigo pero pronto me dejó y seguí pedaleando en una agradable soledad.

El objetivo era ver cuantas más especies de aves, mejor. Para que los avistamientos sean válidos en el "eco" Big Year Spain, no podía utilizar ningún medio de transporte contaminante. Esto del Big Year o Gran Año es una competición a nivel estatal que intenta potenciar la conservación y el estudio de las aves a través de los participantes que compiten por intentar ver más especies que los demás, siempre respetando al máximo un código ético. En mi caso no es más que una excusa para coger más la bici (y visto lo visto funciona).

La primera etapa incluye un pequeño puerto de montaña, que aunque pequeño te saca los sudores y te hace exprimir hasta la última molécula de oxígeno, sobre todo un par de cuestas. Hablo del puerto del Garruchal. Una vez arriba se vislumbra todo el campo de Cartagena y el mar a lo lejos. Lo peor ya ha pasado. Poco más adelante, cerca de Casas del Maestro (La Tercia), me apunto las primeras especies "nuevas" para mi gran año: Chova piquirroja y Ratonero común.

Archibebe oscuro (Tringa erythropus)
Sigo hacia el sureste adentrándome cada vez más en el Campo de Cartagena. Dejo de lado los campos de golf de La Tercia (aquí saco algunas especies más como Agachadiza común, Críalo europeo y Collalba rubia) y continúo. En este momento la ruta que tenía prevista pasa por un camino de tierra muy poco transitado que termina perdiéndome y obligándome a hacer un tramo campo a través. Finalmente salgo a unos invernaderos y me equivoco de camino, así que en vez de ir a Avileses como tenía previsto, acabé en Balsicas, y me tocó hacer el resto del camino hasta San Javier por la vía de servicio pegado a la autovía.

Por la tarde después de comer, tras 50km y habiendo descansado apenas una hora, cogí de nuevo la bici para aprovechar las horas de luz y luchando contra el fuerte viento en contra, llegué a la desembocadura de la rambla del Albujón, en Los Alcázares. Aquí vi de nuevo las Agachadizas, multitud de hirundínidos (Avión común, zapador, roquero, Golondrina común y dáurica), a lo lejos en el Mar Menor un grupo de 4 Negrones especulados, un par de Somormujos lavancos y bastantes Zampullines cuellinegros, muchos ya en plumaje nupcial.

Cuando estaba mirando al mar desde la desembocadura, vi una perdiz que salió volando de la rambla y se adentró más de la cuenta en el agua. Ya es curioso ver a una perdiz volar lejos de la orilla, pero lo más impactante fue que una gaviota patiamarilla, al verla, fue a por ella, la tiró al agua y se dio un festín a costa de la pobre perdiz.

Atardecer en Lo Poyo
Continué al sur pasando por la Marina del Carmolí, hasta el puerto de Los Urrutias, donde se dejó ver a placer una Garceta grande. Seguí por la orilla de la playa hasta el humedal de Lo Poyo y el Arenal de Los Nietos, donde con mucha suerte pude ver una de las escasísimas Bisbitas de Richard que invernan en la zona. También vi un Chorlito gris y un par de Chorlitejos patinegros. En Lo Poyo el camino no es fácil, hay que pasar algunos tramos embarrados, cruzar un par de ramblillas y algún tramo de arena de playa donde las ruedas se clavan sin piedad. Toca volver, se estaba haciendo de noche y estaba a 20km de donde iba a dormir. Por suerte esta vez el viento de popa ayudaba bastante.

Garceta grande (Ardea alba)
A la mañana siguiente, sin madrugar más de la cuenta, me acerqué a las Salinas de San Pedro del Pinatar. Estuve a lo sumo un par de horas pero fueron muy entretenidas. Archibebe común, oscuro, Aguja colinegra, Cigüeñuelas, Flamencos, Charrán patinegro, Vuelvepiedras, Correlimos tridáctilos, Aviones zapadores, Tarros blancos, etc etc. Al rato de estar allí recibo un "whatsapp" de Richard avisando de que hay una especie bastante rara en las salinas. Casualmente yo estaba a 5 minutos de donde la estaba viendo, así que enseguida estaba allí y pude ver perfectamente una Agujeta, un divagante americano bastante raro por estas tierras (si no me equivoco es la primera vez que se ve en Murcia), aunque todavía estoy pendiente de saber si se trataba de una Agueta gris o escolopácea, ya que en plumaje invernal son tremendamente similares.

Aguja colinegra (Limosa limosa)

Es hora de ir pensando en la vuelta a Murcia. Me deleito fotografiando una Gaviota de Audouin anillada y emprendo el camino. Como salgo desde San Pedro la ruta no es exactamente igual que la que tenía prevista  la ida. Menos mal que los móviles modernos y el Google Maps nos sacan de estos apuros. El viento me tortura hasta la saciedad durante casi 50km pero finalmente llego de nuevo a Casas del Maestro donde paro a tomar algo antes de subir el puerto. De camino algunas especies más: Gorrión molinero y Alondra común.

Gaviota de Audouin (Larus audouinii)
He pasado por algunos pueblos perdidos en mitad de los cultivos que aunque de la mayoría conocía su existencia, nunca había estado. La agricultura intensiva deja unos paisajes totalmente modificados que dan que pensar. Plásticos por todos lados, muchos residuos y aguas estancadas con un aspecto nauseabundo. No me extraña que el Mar Menor esté como está si tiene que tragarse todo eso.

Saliendo de Avileses, la carretera pasaba por debajo de la vía del tren, y por lo visto a raíz de las últimas lluvias el paso se había inundado. Había un charco enorme de agua marrón y profundidad desconocida que me obligaba a dar un rodeo enorme para evitarlo. Al final me atreví y pasé con miedo de pillar una piedra y caerme al agua. Los pies no me los mojé de milagro, había más de un palmo de agua.

Por último la subida al puerto se hace dura por el cansancio acumulado pero asequible, y una vez arriba ya sabes que hasta casa es cuesta abajo. La última especie que se apunta a la lista es un descarado Zorzal charlo que se posa reclamando en un almendro al lado de la carretera. 

Doy por finalizada la ruta en la puerta de mi casa, desde donde salí el día anterior y tras haber recorrido 161,5km. La experiencia ha sido muy gratificante. La bici se ha portado de lujo y de las piernas tampoco tengo quejas. No necesitaba hacer este viaje para reafirmar mi amor incondicional a este medio de transporte, pero la libertad que te da y la sensación de viajar con el único gasto de tu cuerpo es inigualable. Hace que ahora tenga ganas de comerme el mundo a pedaladas.



Correlimos tridáctilo (Calidris alba)

Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula) y Archibebe común (Tringa totanus)

Gaviotas picofinas (Larus genei), Cigüeñuelas (Himantopus himantopus), Correlimos tridáctilos (Calidris alba), Vuelvepiedras (Arenaria interpres), Archibebes comunes (Tringa totanus) y Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

Por las Salinas de San Pedro del Pinatar



12.1.13

De exámenes

Estoy sentado en la mesa del profesor, en un aula de las que abren como sala de estudio en época de exámenes. Es una clase grande, calculo que hay unos 150 asientos aunque para estudiar es más cómodo dejar huecos vacíos entre uno y otro, tipo examen.

He llegado temprano temprano esta tarde, poco después de comer, cuando apenas había 2 o 3 personas en la clase. Ha pasado algo más de una hora y como a cuentagotas, han ido llegando estudiantes, de uno en uno, por parejas, en pequeños grupos... personas que al cruzar esa puerta entran a formar parte de la comunidad estudiantil de esta clase. Está el típico ruidoso, el del whatsapp, el que no para de mover la pierna y los que estudian sin levantar la cabeza ni un segundo. Cada uno tiene su lugar en este ecosistema artificial. No hay niveles tróficos, todos somos productores primarios. Productores de ciencia, conocimiento y algún que otro incompetente que terminará de presidente del gobierno.

En cada cabeza unos pensamientos, mil problemas y mil sueños por cumplir. Pero visto desde arriba parece como un hormiguero donde cada obrero hace su trabajo sin reparar en los demás. De fuera vienen los murmullos, comentarios y carcajadas de quien piensa que las paredes aíslan del exterior. Luego entrarán y se quejarán de los que están hablando tras la puerta.

En cada cuerpo, infinidad de sensaciones, sentimientos, deseos, procesos biológicos y secretos que nunca saldrán de ahí. Máquinas de vida imperfectas sentadas delicadamente en línea dando una imagen un tanto peculiar desde un punto de vista natural.

Esas miradas anónimas. Esos gestos. Me intriga lo que querrán decir, ¿en qué estarán pensando?

Cada persona una historia con millones de anécdotas que contar. Entre ellas, complejas interrelaciones de todo tipo. Y en todas y cada una: experiencias y recuerdos, felices y tristes. Arrepentimientos. Desamores. Complejos. Éxitos. Alegrías.

9.1.13

Ya vienen las orquídeas

Dentro de poco empezarán a florecer por nuestros montes estas pequeñas bellezas. Las orquídeas son una maravilla de la evolución, que adornan con sus curiosas formas los campos desde la más temprana primavera.

Ophrys tenthredinifera. El Valle 10/02/10
Estas pequeñas florecillas sobreviven al calor del verano gracias a los tubérculos que mantienen bajo tierra. Cuando llegan las primeras lluvias y el frío del otoño, brotan las hojas de la roseta basal que realizarán la fotosíntesis y acumularán nutrientes en el tubérculo para florecer en primavera. Las flores de las orquídeas son quizás de las más espectaculares que se pueden encontrar en la Naturaleza. Han logrado imitar a las hembras de algunos insectos (abejas, avispas, escarabajos...), para engañarlos y atraer a estos ingenuos bichillos que ponen todo su empeño en una "pseudocópula" en la que sólo sale ganando la orquídea. El insecto se lleva los granos de polen de la flor y poliniza a otra cuando vuelve a caer en la trampa.
Ophrys lutea. Riópar 13/04/09

Ophrys fusca. El Valle 10/02/10
Ophrys speculum. El Valle 24/03/10
Y no podía faltar el primo de Zumosol. En el mundo de las orquídeas ibéricas, se trata de la Orquídea gigante (Barlia robertiana). Puede llegar a medir hasta 80cm de altura, y aunque no lo aparente, esta orquídea crece en zonas soleadas, secas y cálidas.

Barlia robertiana. El Valle 20/03/10

Barlia robertiana. El Valle 20/03/10
Así que dentro de poco toca mirar al suelo cuando salgamos al campo. No hay que desaprovechar la oportunidad de admirar de cerca estas maravillas en miniatura.

29.5.12

Al fondo del cajón

A veces me pregunto qué cojones hago aquí.

En realidad no lo sé. Este blog no es más que el oscuro fondo del último cajón de mi mesa donde guardo aquellas pequeñas cosas que creo importante conservar pero no las voy a necesitar en muuuucho tiempo. Es quizás una forma de desahogarme cuando lo necesito, tirando palabras al vacío, o de frustrarme cuando quiero contarle algo a alguien que no existe y no sé cómo hacerlo.

Es como viajar en el tiempo cuando me pongo a leer lo que escribí hace un par de años.

He pensado más de una vez darle un matiz más divulgativo al blog, para compartir lo poco que sé de la ciencia a la que me dedico. Y en algunas entradas lo he intentado pero siempre termino volviendo al mismo callejón sin salida. No tengo remedio.




16.4.12

La Isla


No es el título de una película ni de un libro. Es una realidad.

Para muchos no tiene significado alguno. Para los que hemos tenido el placer de disfrutarla y sentirla durante tantos días es algo que no se puede olvidar tan fácilmente. Tantos momentos increíbles.

Un lugar donde no existen preocupaciones, ni estrés, ni el ruido de los coches, el olor de la ciudad, el alboroto, la civilización.... tan cerca y tan lejos al mismo tiempo.

Un lugar especial, donde desconectar parcialmente por un tiempo. Un lugar donde el sol se pone siempre detrás del mundo real. Cuando estás allí parece todo tan perfecto... y tan lejano el regreso. Pero cuando te vas a dar cuenta ya han pasado quince días y una patada en el estómago te devuelve al agujero de donde viniste.

Porque siempre estarás con nosotros, Grosa.

Hasta el año que viene.

19.10.11

Un mar


Hoy no sé muy bien por dónde empezar. No tengo nada claro qué quiero decir, ni sé qué sentido tiene decirlo aquí. Lanzar palabras a ciegas a esta nube hastiada de información absurda.

Porque es muy complicado entender algunas cosas, saber por qué ocurren. Supongo que todo depende del momento en que naces, dónde naces, qué te rodea y lo que aprendes con el paso de los años. Pero ¿qué está bien y qué está mal? El que nace y crece rodeado de influencias -digamos- desaconsejables, ¿qué culpa tiene?

Se puede ser feliz con muy poco, y eso es digno de admirar. Saber sacar de todo lo que te rodea la mejor parte. Superar los problemas, las pérdidas que hay que sufrir por el camino. Es complicado y cada uno se adapta a lo que encuentra a su alrededor.

La vida es un mar de posibilidades. Un mar en el que, con suerte, naces cerca de la orilla de un continente enorme repleto de recursos y comodidades. O bien llegas a una isla en la que aunque puedes vivir y ser feliz, no puedes escapar. O bien navegas durante años buscando algo que ser, algo por lo que vivir. O naces en mitad del océano, sin posibilidades, y mueres ahogado.


9.6.11

Desde arriba

¿Y si pudieramos ver nuestra vida desde arriba? Sin tiempo, sin nada que te impida poder ver cómo ocurren las cosas. ¿Qué veríamos? Supongo que podríamos ver cómo cambia nuestra vida y la de los que nos rodean. Cómo con el paso del tiempo se va forjando cada personalidad, o incluso cómo cambian las personas sin darnos cuenta.

Y es que cuando te das cuenta de cómo cambiamos, todos, parece que se echa algo en falta.

Desde luego sería interesante tener esa perspectiva.

22.5.11

Revolución


¿No os parece que esta palabra tiene un significado sobrecogedor? A mí me fascina cómo se pueden congregar tantos sucesos, tantos sentimientos y tanta esperanza en unas pocas sílabas. Es alucinante.

Estos días, como todos sabréis, está ocurriendo algo nuevo en el mundo. La gente está saliendo a la calle por una causa justa. Piden un sistema del, por y para el Pueblo. No voy a entrar en manifiestos ni connotaciones políticas porque sinceramente, creo que es lo que menos importa. Sólo pensar que por una vez el pueblo está hablando, gritando lo que quiere. Haciendo saber a los de arriba que esto no funciona, que así no se hacen las cosas.

Yo, en mi caso, visito todas las tardes el campamento en la Glorieta de España de Murcia, y se me pone la piel de gallina cuando llego allí y me encuentro más de 1000 personas reunidas apoyando a la causa. Y no sólo eso, decenas o cientos de personas que están viviendo en la calle, como protesta.

Me fascina sobre todo la organización espontánea del campamento, la creación de comisiones y grupos de trabajo que se encargan del correcto funcionamiento, de que no falte comida, ni utensilios. De que no haya ruido por las noches. De que haya puntos disponibles de recogida selectiva de residuos. ¡Incluso hay ceniceros cada pocos metros para que no vayan las colillas al suelo! Alucinante.

Porque la gente está realmente concienciada de que hay que hacer las cosas bien para que se oiga la voz y no quede enturbiada por ningún tipo de altercado.

No es sólo cosa de jóvenes revolucionarios. Nos incumbe a todos. Es historia.

7.3.11

Ciego

Esta entrada va por aquellos y aquellas que, a merced de un amor, de un vicio o de una obsesión, quedan cegados por una luz que no va más allá de su propia realidad. Va por aquellos que saben lo que digo, por los que no lo saben y por los que algún día lo sabrán. Porque a veces cuesta entender que existe un mundo y una realidad distinta para cada uno.

Porque estando ciego es muy fácil tropezar y apoyar un pie en el lugar equivocado. Sin saberlo.

Por vosotros.

Por mí.

8.2.11

La célula perfecta

Ayer, en clase de fisiología vegetal con el profesor Manuel Acosta, surgió un tema que me llamó mucho la atención. ¿Cómo sería la célula perfecta?

Pues bien, tendríamos que remontarnos hace unos 2.000 millones de años (medio millón arriba, medio millón abajo), para entender de dónde provienen las primeras células eucariotas que forman todos los organismos pluricelulares. Una célula eucariota es, como su propio nombre indica eu- "bueno, verdadero", -karyon "núcleo"; una célula con núcleo verdadero, con su material genético delimitado por la doble membrana nuclear. El origen de estas células eucariotas ha sido uno de los grandes enigmas estudiados por científicos a lo largo de los años, y entre ellos destaca Margulis, que expuso su teoría de la endosimbiosis seriada. Esta teoría explica la aparición de las células eucariotas y sus posteriores "mejoras" a partir de una magnífica relación de simbiosis entre bacterias que llevó a una especie de fusión (por fagocitosis) entre ellas, dando lugar a una unidad más compleja.

Antes de la aparición de estas células complejas, la vida se limitaba a un revoltijo de bacterias de distintas formas y con distintas cualidades. Como primer paso, una bacteria anaerobia fijadora de azufre y que utilizaba el calor como fuente de energía, habría incorporado en su interior a una bacteria nadadora (una arquea), dando lugar a esa primera célula eucariota.

Ahora el material genético ya está organizado en su núcleo, pero la bacteria sigue siendo anaerobia, es decir, no podría vivir en presencia de oxígeno, un gas cada vez más abundante gracias al metabolismo de las bacterias fotosintéticas. Aquí viene el segundo paso, cuando la célula eucariota incorpora de nuevo en su interior una bacteria aerobia, capaz de fijar el oxígeno molecular del entorno y producir energía, ATP, a partir de otras moléculas. Esta endosimbiosis daría lugar a los orgánulos celulares que ahora conocemos como mitocondrias, encargadas de la respiración celular y la producción de energía. Aquí habrían aparecido las células de los animales actuales.

Por último, el tercer paso consistiría en la incorporación, por una célula eucariota aerobia, de una bacteria fotosintética, que le confiere la capacidad de captar la energía del sol y canalizarla para la síntesis de otros productos. Y este paso daría lugar a las células que hoy forman los organismos vegetales.

Bien, estudiemos las células vegetales. Son capaces de captar la energía y fijar moléculas inorgánicas como el dióxido de carbono, del cual utilizarán el átomo de carbono para dar distintos carbohidratos, base de los ciclos del metabolismo vegetal.
Si nos fijamos ahora en la composición de la atmósfera, veremos algo que no nos cuadra. La atmósfera está compuesta por un 0.085% de CO2, teniendo en cuenta incluso esto del calentamiento global... frente a un 78% de Nitrógeno. ¿Por qué no son capaces las células vegetales de captar este compuesto tan abundante?

Las células vegetales necesitan el nitrógeno para vivir, es uno de esos nutrientes esenciales, pero son incapaces de fijarlo por sí solas. Pero lo tienen. Obtienen el nitrógeno gracias a unas bacterias fijadoras de nitrógeno con las que establecen una relación de simbiosis. Estas bacterias se desarrollan en las raíces de casi todas las plantas, aportando nitrógeno a éstas a cambio de protección y nutrientes.



¿Cómo sería la célula perfecta? Sería la célula capaz de incluir en su interior una de estas bacterias fijadoras de nitrógeno, completando así las necesidades metabólicas de la célula. Sería el cuarto paso de la teoría endosimbiótica. El origen de la célula perfecta.

3.1.11

Genialidad

¡Joder! Pero si hace más de dos meses que no escribo nada por aquí... hay que ver cómo pasa el tiempo.

Pues bien, hoy quiero hablaros de la genialidad. Esa magnífica sensación que pone la guinda a cualquier momento, a cualquier relación o cualquier amistad. Yo creo que es esencial, es necesario sentir la genialidad en nuestras vidas. Hacer de los momentos más vulgares, los más especiales. Geniales.

¿Y qué es la genialidad? No se puede describir con palabras, pero estoy seguro de que todos los que leáis esto sabréis a qué me refiero. Unos más que otros pero lo sabréis.

Es esa chispa mágica.

Es esa tilde que siempre lleva la esdrújula.

Y si no está, falta algo...

28.10.10

Aprendiendo a equivocarme


Llevo 20 años aprendiendo a equivocarme. Y me quedan aún unos cuantos, o eso espero.

Porque en la vida no hacemos otra cosa que eso, equivocarnos. Tomamos decisiones todos los días y todos los días cometemos errores. Y sería un error fatal pensar que esto no es así, pues nunca sabremos si la otra decisión hubiera sido más acertada.

Yo, ahora, estoy orgulloso de equivocarme. Porque soy humano y en cada decisión estás expuesto al riesgo, al error. No decidir es aún peor, es no atreverse a vivir. Siempre nos queda la incertidumbre de lo que hubiera pasado... y nada nos quita lo que ya hemos vivido.

No me gustaría ser como un barco de papel navegando a la deriva por un pequeño riachuelo. Sin posibilidad de cambiar de rumbo, de elegir, de errar.

Me gusta equivocarme.

28.9.10

Amanece


Un nuevo día. Un nuevo curso. En El Rocío (Huelva) como en la foto, o en Murcia como cada día. Qué más da. Amanece, que no es poco.

Ha pasado un verano movidito, distinto, extraño. Especial quizás. Murcia, Castellón, Albacete, Palencia, Huelva... he recorrido buena parte de la geografía española buscando ni más ni menos que naturaleza, aves, gente con los mismos intereses y ganas de pasarlo bien.

Un verano excepcional, con cosas que antes no había vivido y otras que sin duda me han faltado.

Otro más.

27.8.10

Pequeñas cosas

Pensad por un momento en esas pequeñas cosas. Esos sutiles detalles de cada día que sin darnos cuenta van moldeando una vida como si de una perfecta escultura se tratara. Todas esas coincidencias, esos matices de cualquier momento pasado que por suerte y azar nos llevaron a vivir algo que ahora lo es todo. Esas pequeñas motas de polvo en el camino que desviaron tu ruta hacia un lugar. Hacia un destino, por llamarlo de alguna manera.

Es todo aquello por lo que somos lo que somos. Y estamos orgullosos de serlo.

Me ha dado que pensar escuchando una canción de Alejandro Sanz -no me juzguéis por esto, que muchos me conocéis-. Me refiero a todo lo que en algún momento de nuestra vida nos ha influido a la hora de tomar un camino u otro. Consciente o inconscientemente. Detalles que a la larga, sin darte cuenta, pueden ser responsables de cosas maravillosas. Pensad si no en algún amigo o amiga, seguro que si retrocedéis en vuestra mente encontráis que el inicio de esa bonita amistad no es más que una serie de absurdas coincidencias. Pensad también en lo que estéis estudiando, ¿por qué? Ahí están las pequeñas cosas.


Estos días he pasado una semana en un pequeño pueblo de la estepa palentina, Fuentes de Nava. A mi me ha resultado simplemente fascinante el ambiente, la gente, la amabilidad reinante en las calles. Y eso que estoy acostumbrado a moverme por pueblos pequeños.
Hemos estado en compañía de voluntarios de la Fundación Global Nature, y como siempre, conoces gente, sientes cosas nuevas, experiencias, momentos especiales en el campo, naturaleza. Pequeñas cosas que quien sabe si en un futuro servirán de algo o marcarán un camino en tu vida.

Todo influye, por insignificante que parezca. Aunque lo rechaces, aunque lo aceptes. Siempre quedará algo de esas pequeñas cosas.

13.7.10

Fuerza

Hoy pido fuerza. Pido fuerza para quien la necesite, para un mundo débil que se hunde cada vez más en su propia miseria.

No pido fuerza para mi. Siempre habrá alquien que la necesite más que yo.

Pido fuerza para respirar, para abrir los ojos cada mañana y ver salir el Sol. Pido fuerza para vivir, luchar, y seguir adelante.

Siempre adelante.

22.5.10

Eterna primavera

Fue allá por el siglo XIII cuando, bajo el reinado de Alfonso X el Sabio se reunieron los pastores de Castilla para fundar el famoso Concejo de la Mesta. Un gremio ganadero sin precedentes en Europa que daría lugar a una organización y regulación singular de esta actividad, de este modo de vida nómada, al menos unos meses al año.

Cada primavera, como una verdadera migración, dos o tres mil ovejas a cargo de un solo pastor emprendían viaje de los pastos del sur o a las montañas del norte para refugiarse del calor abrasador del verano o del frío voraz del invierno. En esta peregrinación cruzaban amplias llanuras, ríos, montañas, pueblos... sorteando dificultades, inclemencias, siempre con un ojo puesto en el cielo y otro en el rebaño.

Hoy 22 de mayo es el día internacional de la Biodiversidad, y con este motivo se han celebrado unas Jornadas sobre Biodiversidad en el CEMACAM de Torreguil. Ante lo atractivo del tema, asistí, y entre las ponencias cada cual más interesante, cabe destacar una que al menos para mí fue fascinante. Se titulaba "La trashumancia frente al cambio climático y la biodiversidad", impartida por Jesús Garzón Heydt y otro compañero de aventuras. Aunque sobre estos argumentos hay bastantes discrepancias, la historia y el espíritu de la trashumancia es sin duda singular. En la actualidad, aún millones de personas (¡familias al completo!) se dedican a esta mágica profesión. Dedican 9 meses al año a recorrer cientos de kilómetros con el ganado en busca de los verdes pastos y el clima más propicio.

Por supuesto no parece el oficio del futuro ni el más deseado, pero bien es cierto que sin la trashumancia se habría perdido gran parte de lo que tenemos ahora. Las cañadas reales reguladas para tal fin a partir del Concejo de Mesta en 1273, son ahora un reclamo turístico e histórico para todo el que le interese.

Algunos datos que me llamaron la atención: una sola oveja puede transportar en un sólo viaje hacia el norte o hacia el sur alrededor de 5.000 semillas, que son excretadas poco a poco a lo largo del trayecto favoreciendo de alguna manera la biodiversidad y el perfecto equilibrio ecológico entre el pasto, productores primarios, y el ganado (consumidores). Es un pequeño ejemplo de eso que llaman "desarrollo sostenible", explotando los recursos naturales a la vez que se favorece su recuperación.

Como de costumbre, es un ciclo. Un ciclo que por desgracia llegó al fin de su auge con la implantación del ferrocarril y la revolución industrial. Por suerte, como muchas tradiciones, hay gente que se esfuerza por mantenerlas con vida.

La trashumancia... valga o no como puente para la ganadería sostenible, el mantenimiento de la biodiversidad e incluso luchar de alguna manera contra el cambio climático, siempre tendrá esa mágica esencia de la búsqueda de una eterna primavera.

15.4.10

Recuerdos

Cuando un árbol cae en mitad del bosque... ¿alguien lo oye? ¿alguien lo recordará?

Cuando alguien muere sin haber hecho algo "grande" en su vida... ¿que será de él?

He tenido una conversación así con un amigo, y he llegado a algunas conclusiones. ¿Hace falta ser alguien importante y hacer algo que te de a conocer al mundo para que -exagerando- merezca la pena haber vivido? Yo lo tengo claro: no.

Para ser recordado, no tiene por qué estar tu nombre escrito en los libros de historia, vaya sandez. Incluso sin descendencia, todo aquél que haya vivido será recordado. No por sus hazañas si no por su gente y su día a día. Cada detalle de su existencia deja una marca indeleble en aquellos que le han conocido.

Para mi, vivir es hacer historia. Contarle a alguien los detalles de la migración de determinado pájaro es hacer historia. Esa persona puede no recordarme pero recordará algo que le pueda haber contado. Y sus amigos, y los amigos de sus amigos. Mi nombre no aparecerá pero siempre queda una chispa de lo que fuiste. Es suficiente.

11.3.10

Siempre, Nunca, Siempre

¿Quién no ha dicho alguna vez "esto, para toda la vida"? ¿Quién no ha tenido un "amigo para siempre"? O quién no ha sido fan de un grupo y ha pensado que siempre sería así, que durante toda la vida nos gustarían. Y muchos le habrán dicho a su novio o novia "te quiero, para toda la vida".

Error.

Craso error.

Nunca es siempre. Jodida palabreja... Ahora hace años que no hablamos con ese amigo. Estás más que cansado de escuchar ese grupo que tanto te gustaba y tanta fama tiene ahora entre los adolescentes quinceañeros y piensas, joder, ¿por qué le gustará este grupo a estos críos? si tienen quince años... ¡¡¡Correcto!!! Tú también los tenías cuando dijiste que los seguirías toda tu vida.

Mírate. Hace tiempo que cortaste con tu novia a la que juraste amor "para toda la vida". Te dijiste a ti mismo que te darías un tiempo, que no querías más relaciones y más vivir para sufrir. Pero ¡mírate! Ya has conocido a alguien...

Por mucho que queramos el tiempo no hay quien lo pare, y con él vamos nosotros viajando de un día a otro, de año en año, evolucionando, cambiando, creciendo. Y gracias a él somos como somos.



Si hay algo podemos afirmar, es que el tiempo SIEMPRE hace que las cosas cambien para que NUNCA sean como SIEMPRE habíamos dicho.

14.2.10

En vivo y en directo


¿Quién no ha ido alguna vez a un espectáculo en directo? Música, teatro... no soy fiel seguidor de este tipo de eventos pero de vez en cuando me escapo a algún concierto. ¿A qué se debe esa mágica sensación de formar parte de la música? Sentirla en el cuerpo y notar cómo se te eriza el vello. Impresionante.

Hay artistas que saben hacer del directo un espectáculo magistral. No pasa nada si hace frío, está lloviendo o hace un rato estabas enfadado con alguien. No pasa nada si no es la mejor canción o la mejor obra -pero claro que importa- el caso es que te hacen sentir especial.

Algo que queda claro en estos casos es que los "culpables" de que vivamos en este mundo de microclases y grupos culturales son personas normales y corrientes. Como tú y como yo. Pero que subidas a un escenario pueden hacer que miles de personas se dejen la voz gritando sus canciones.

Este fin de semana vi a Fito en concierto. El día, sinceramente, no podía ser peor. El concierto, el ambiente, la música... inmejorable. Parar la música en el escenario y en tu cerebro, y escuchar a la gente cantando a viva voz... no tiene comparación. No sabría describir la sensación. Ese escalofrío que te sube por la espalda y te eriza el vello...