23.4.09

Un Mundo

Un día naces. Te dicen que hay que vivir, quieras o no. Hay que respirar, hay que comer, hay que llorar, sentir, sufrir y pasarlo bien. Hay que ir a la guardería, conocer gente. Hay que comer los domingos con los abuelos, hay que ir cada lunes al colegio. Hay que hacer los deberes, merendar y jugar con los amigos. Hay que estudiar para el instituto, para la universidad. Hay que no salir, no beber. Hay que sufrir por pasarlo bien. Hay que dejarse la piel por conseguir algo que tú has elegido. Pero después de tanto tiempo sin que te dejen elegir… ¿de verdad sabes hacerlo?

Has encontrado un mundo feliz, un mundo ideal, un país de Nunca Jamás. No quieres cambiar. No quieres salir de él.

Un mundo en el que las hadas se convierten en mariposas y al batir sus alas oyes el latido del corazón. Un mundo en el que un barco de papel puede cruzar el océano y salvar a miles de personas. Un mundo en el que si quieres, puedes.

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Extracto de ideas: Primer párrafo, algún escrito anterior; Un mundo feliz, de Aldous Houxley; Un mundo ideal, de la película de Aladín; el país de Nunca Jamás, de Peter Pan; hadas y mariposas, cuento infantil del CP San Féliz, Zarandona; barco (avión) de papel, cuento infantil del CP San Félix, Zarandona.

22.4.09

El Tiempo


A veces es nuestro mejor aliado, siempre de nuestro lado, guiándonos, siguiéndonos y ayundándonos a salir de los problemas del día a día...

Otras veces te apuñala por la espalda en los mejores momentos. Tiempo traidor.

Hasta que alguien consiga pararlo, seguiré luchando a contra corriente.

PD: la imagen, por supuesto, de Salvador Dalí

16.3.09

Shut up, listen to the Silence...


Normalmente escribo cuando tengo algo que contar. O al menos cuando me doy cuenta de ello. Últimamente la rutina se rompe con demasiada frecuencia, no sé hasta qué punto esto es bueno o malo. Al igual que mi vida está cambiando, para bien y para mal. Me gusta cambiar pero me cuesta acostumbrarme.

Y qué impotencia siento por no saber plasmar con palabras lo que pienso y siento. Odio esta sensación que me persigue cada vez más de cerca. Hablar sin decir ni una palabra, llorar sin derramar ni una lágrima... ¿Por qué nunca puedo estar satisfecho con lo que tengo? En realidad me alegro de ser así, mucho peor es el puto conformismo que invade el mundo hoy en día. Pero la sensación de luchar sin obtener nada a cambio quema siempre en tu interior. Una lucha silenciosa. Por eso a veces es mejor callar y escuchar el silencio. Sabio, dulce, voraz y agradable silencio.

Fuera de tema, si es que hay de ésto: repito fotografía. Porque me gusta, porque me encanta. Cima de El Carche, casi 1.400 metros. Atardecer, el momento más maravilloso de cualquier día, después del amanecer...

6.2.09

La mirada del Alcedo

Hay miradas que hablan por si solas...


Martín pescador (Alcedo atthis)

2.2.09

In fraganti

Muchas veces, los que nos dedicamos a observar la Naturaleza, somos testigos de escenas cuanto menos curiosas protagonizadas por animales salvajes. Movimientos "raros", miradas especiales, interacciones poco comunes entre especies... Más raro es que estas imágenes queden prisioneras de una fotografía, pero se dan algunos casos.

Es relativamente fácil encontrarse con una mariposa libando néctar. Aquí fue una Vanessa atalanta algo deteriorada por la intemperie.


También es común cruzarse con algún pájaro de lo más cotilla. Este Mito (Aegithalos caudatus) quería enterarse de lo que estaba hablando.


O este Rabilargo (Cyanopica cyanos)


O esta Lagartija roquera (Podarcis muralis)


En cambio a este Carbonero común (Parus major) no le enseñaron buenos modales.


Y estas dos Perdices rojas (Alectoris rufa) tenían demasiada prisa. Delante la madre, y detrás la hija.


Al igual que estas Avefrías (Vanellus vanellus)


Otras veces las pequeñas aves se posan en los cables para desperezarse, acicalarse y preparar el plumaje para un nuevo vuelo. Primero una Golondrina común (Hirundo rustica), y luego una Tarabilla común (Saxicola torquatus).


Puede que hasta podamos ver la lengua bífida de las serpientes. Como la de esta Culebra de escalera (Rhinechis scalaris).


Y por último, una particular pareja de Ánade real (Anas platyrhynchos), que tienen una manera muy original de pasar la vida, ¡a base de capuzones!


Creo que es suficiente por hoy. Quizás otro día continúe con más imágenenes curiosas de los animales silvestres que podemos encontrar por nuestros campos. Mientras tanto coged unos prismáticos y una cámara de fotos, y salid en busca de lo que podáis encontrar. No os defraudará.

Hablando de La Mancha

Hablando de La Mancha, sobran las palabras...

Parque Nacional de Las Tablas de Daimiel (Ciudad Real)


Flamencos en la laguna de Manjavacas (Cuenca)


Avutardas (Otis tarda)


Grullas (Grus grus)


Pinares en Albacete


Llanuras infinitas


Atardeceres imposibles


Y un largo etcétera...


24.1.09

El vuelo de las mariposas

Es hora de volar, con alas de mariposa, a los paisajes del pasado.


Un día como otro cualquiera, estaba Lara tumbada, mirando el cielo, imaginando. Veía tales formas en las nubes que asomaban tímidamente por encima de la colina, que a veces sonreía, y cuando no podía aguantar más, soltaba una carcajada de vida que hacía florecer todo cuanto la rodeaba.

Así estaba con su madre, en medio de un gran prado, bajo el sol radiante y el cielo azul, cuando una bella y enorme mariposa, cuyas alas eran de un azul brillante, decidió pasar, flotando en el viento, por encima de Lara. Las excitadas acrobacias hicieron que Lara se fijara en ella, le hacía gracia cómo agitaba sus alas, y vagando tras ella riendo sin parar, tropezó y calló sobre el pecho de su madre.

Fue tan grande la sorpresa que se llevó, que se quedó ahí parada, con la mirada perdida.

Viendo esto su madre, le preguntó que si le pasaba algo, ella asintió débilmente con la cabeza y dijo:

- Mamá, qué es eso que se oye en tu pecho?

- No es más que mi corazón, tú también tienes, todos tenemos.

- ¿Y para qué sirve?

- Pues lo que hace es impulsar la sangre por todo nuestro cuerpo, nos da la vida, y nos hace vivirla.

Lara, intrigada, continuó preguntando:

- ¿Pero por qué hace esos ruidos tan raros?

- Ahh, te refieres a los latidos. Pues bien, cada latido de nuestro corazón, es un poquito de amor que damos a la persona que tenemos cerca. Cuanto más rápido se mueve, mas amas a esa persona; cuando decelera el pulso, significa que quieres tanto a esa persona, que hasta morirías por ella.

De esta forma, Lara, terminó tranquila sus preguntas, sabiendo que cada latido, significaba el amor que cada uno tiene, y que sirve para darnos la vida. Desde entonces, Lara se acerca al pecho de cada amigo suyo, y cada persona que conoce, para descubrir, el amor que reside en ellos…

Una vez saciada su curiosidad, Lara prosiguió con la búsqueda de la mariposa, fue corriendo tras ella, subió colina arriba y calló agotada al suelo. De pronto, un montón de mariposas de alas azules, volaron despavoridas por el cielo.

Al ver tal espectáculo, y al haber oído el relato de su madre, pensó, ¿cuánto me querrán estas mariposas? Agarró una con cuidado, se la acercó a la oreja, y se dio cuenta de que no se oía su corazón. Enfadada y un poco triste, dejó escapar unas lágrimas por sus ojitos azules, soltó la mariposa y…

¡Eran sus alas! ¡El sonido de sus alas al batirse contra el aire hacían el mismo ruído que su corazón! ¡Ya sabía cuanto la querían! Miró a todas las mariposas, todas batiendo sus alas frente a ella, todas la querían. Las escuchó durante un tiempo, y las gotas de vida que resbalaban por sus mejillas, estaban repletas de amor y felicidad, ¡había descubierto que todos tenían corazón!


Rescatado del Baúl del Olvido,
escrito el 8 de enero de 2006