22.5.10

Eterna primavera

Fue allá por el siglo XIII cuando, bajo el reinado de Alfonso X el Sabio se reunieron los pastores de Castilla para fundar el famoso Concejo de la Mesta. Un gremio ganadero sin precedentes en Europa que daría lugar a una organización y regulación singular de esta actividad, de este modo de vida nómada, al menos unos meses al año.

Cada primavera, como una verdadera migración, dos o tres mil ovejas a cargo de un solo pastor emprendían viaje de los pastos del sur o a las montañas del norte para refugiarse del calor abrasador del verano o del frío voraz del invierno. En esta peregrinación cruzaban amplias llanuras, ríos, montañas, pueblos... sorteando dificultades, inclemencias, siempre con un ojo puesto en el cielo y otro en el rebaño.

Hoy 22 de mayo es el día internacional de la Biodiversidad, y con este motivo se han celebrado unas Jornadas sobre Biodiversidad en el CEMACAM de Torreguil. Ante lo atractivo del tema, asistí, y entre las ponencias cada cual más interesante, cabe destacar una que al menos para mí fue fascinante. Se titulaba "La trashumancia frente al cambio climático y la biodiversidad", impartida por Jesús Garzón Heydt y otro compañero de aventuras. Aunque sobre estos argumentos hay bastantes discrepancias, la historia y el espíritu de la trashumancia es sin duda singular. En la actualidad, aún millones de personas (¡familias al completo!) se dedican a esta mágica profesión. Dedican 9 meses al año a recorrer cientos de kilómetros con el ganado en busca de los verdes pastos y el clima más propicio.

Por supuesto no parece el oficio del futuro ni el más deseado, pero bien es cierto que sin la trashumancia se habría perdido gran parte de lo que tenemos ahora. Las cañadas reales reguladas para tal fin a partir del Concejo de Mesta en 1273, son ahora un reclamo turístico e histórico para todo el que le interese.

Algunos datos que me llamaron la atención: una sola oveja puede transportar en un sólo viaje hacia el norte o hacia el sur alrededor de 5.000 semillas, que son excretadas poco a poco a lo largo del trayecto favoreciendo de alguna manera la biodiversidad y el perfecto equilibrio ecológico entre el pasto, productores primarios, y el ganado (consumidores). Es un pequeño ejemplo de eso que llaman "desarrollo sostenible", explotando los recursos naturales a la vez que se favorece su recuperación.

Como de costumbre, es un ciclo. Un ciclo que por desgracia llegó al fin de su auge con la implantación del ferrocarril y la revolución industrial. Por suerte, como muchas tradiciones, hay gente que se esfuerza por mantenerlas con vida.

La trashumancia... valga o no como puente para la ganadería sostenible, el mantenimiento de la biodiversidad e incluso luchar de alguna manera contra el cambio climático, siempre tendrá esa mágica esencia de la búsqueda de una eterna primavera.

1 comentario:

Carlos Galeon dijo...

Por desgracia, hoy en día las ovejas son cebadas con pienso en granjas, y la trashumancia solo es un bello recuerdo del pasado.
Los pueblos que aún perviven practicando esta forma de vida, son de los más atrasados y desfavorecidos. Su vida es dura y muy difícil. No disponen de educación, ni servicios médicos, y su supervivencia está amenazada.
Un abrazo.